Foto N° 11 – Erika Sanzana Huaiquimilla

“Yo sufrí mucho más para el golpe que para el terremoto. Era más unida la gente, nadie se peleaba con nadie. Si alguien no tenía algo, el de al lado tenía. Y como estaban todos en el patio, ninguno dormía bajo techo casi, entonces se conversaba, se hacía harto fuego, como fogatas que le llaman ahora. Entonces ahí se conservaba, algunos contaban sus historias de niños y se reían. Pero pasamos una etapa que para mí no fue tan cruel, o sea, veíamos que unos lloraban y todos los días había temblores, pero al final nos fuimos acostumbrando a ese sistema. Y yo tenía una hermana mayor, que esto es algo más bonito que yo siempre lo destaco y hasta los días de hoy con mi hermana conversamos, que ella trabajaba en el Hotel Palace, que quedaba en la plaza, y esa señora se portó un siete con Valdivia. Ahora no me acuerdo del nombre de esa señora, Marión parece, no me acuerdo. Y ella se puso con todos sus trabajadores, cocinaban y daban comida en la plaza a toda la gente que no tenía. Mi hermana todos los días tenía que ir que cocinar, era ella garzona pero todos trabajaban en una sola cosa: cocinaban, se repartía comida, la gente iba a la hora de 12, después iba como a las 6 de la tarde. Y fue así po’, como le digo, una etapa con dolor con pena, pero al mismo tiempo como que no sufrimos tanto.”

“El centro era mucho más lindo que ahora. Nos llevaban a escuchar la banda los días domingo, era una plaza más bonita, abajo cerca del mercado estaba la escuela técnica, eso todo cayó, todo se perdió. Eso me acuerdo un poco, porque me puse a hacer memoria cuando vi las fotos. El mercado era como el de ahora, el mercado se arregló, pero el modelo era igual.

“Y nosotros éramos tantos, éramos trece hermanos. Estuvimos harto tiempo sin casa y sin esas cosas, pero como le digo había mucho compañerismo, mucho cariño, y no nos tocó tan fuerte en cuanto a falta de comida, porque la misma señora del hotel igual a mi hermana le daba su dosis para su familia. Pero como le digo mi mamá y mi papá, la gente, se portaron super bien. Así que eso. Fue como armonía, no fue como ‘tienes para ti nomás, no tienes pal resto’. Esos recuerdos los tengo más marcados.”

“Y de la ciudad, la comisaría de Beauchef se hizo después del terremoto. Eso fue de madera, cosas que fueron cayeron de las casas se fue haciendo todo eso. Me acuerdo que había un taller mecánico para abajo cerca del parque, porque nosotros donde vivíamos llegaba hasta el parque. Nosotros vivíamos juntos donde está la Escuela España. Eso llegaba hasta el parque, entrabamos justo por donde está la puerta de la Escuela España. Y las casas llegaban hasta el bajo del parque, Beneficencia casi. Entones uno cuando pasa por ahí, se acuerda todos los días. Justo en el portón de la Escuela España estaba la entrada para las casas. Y después del terremoto se puso ahí la Escuela España. Eran puras casas de gente pobre, modesta, trabajadores.”

 

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