Foto N° 10 – Erika Sanzana Huaiquimilla

“Yo vivía ahí en la Calle Beauchef, donde estaba la Escuela 2 España. Eso era como un sité que le llaman ahora, pero antes era un pasaje donde había muchas casas. Entonces yo me transitaba desde Beauchef, Arauco y todos esos lugares porque yo era muy chica en esos años. Allí en Beauchef yo lo que conocí es todo lo que es el terminal de buses de ahora, ahí había una población que quedó tapada con el riñihuazo, esa población se perdió. Y había mucha gente pobre, de escasos recursos. De Beauchef para la Clínica Alemana me recuerdo que era gente más adinerada, por ejemplo, había alemanes. Había un señor que no hace muchos años todavía tenía una botillería que se llamaba “El Pitín”, y ese era el dueño de las casas donde nosotros vivíamos. Yo recuerdo que ahí donde está el Liceo de Niñas estaba la Escuela Alemana, pero eso es por Arauco. Ahí ya venía todo para allá el centro, la plaza, la verdad no me acuerdo mucho de la plaza porque nosotros no íbamos mucho para esos lados, como éramos muy chicos no nos dejaban salir.A mí el terremoto me encontró en la Iglesia San Francisco con mi hermano, ahí tuvimos que estar, porque ahí en esos años no se cortó la luz altiro como ahora, así que, saltando entre los alambres prendidos, y haciéndole el quite a las piedras, a las casas que caían, tuvimos que llegar a nuestro hogar. Estábamos haciendo clases para la catequesis de primera comunión, yo tengo un año de diferencia con mi hermano menor. Y mi otro hermano andaba haciéndolo en el salesiano, que también salesiano siempre había estado ahí, donde está ahora. Así que fue un drama más o menos, pero gracias a Dios salió todo bien.»

«La gente en esos años no era como ahora, era más, como le dijera, más caritativa, se ayudaba unos con otros, no había problemas de robo como ahora. Así que, los vecinos se ayudaban mucho unos con otros. A nosotros nos tocó donde vivíamos, como las casas eran viejitas y mal hechas, se cayeron todas. Entonces papá trató de hacer algo con todos los vecinos, porque éramos muchos, y estuvimos como quince días en el patio nomás, durmiendo. Afuera, como por decirle ahora, que ahora hacen carpa, pero en esos años no había carpas. Así que lo hicieron con nylon, con cosas y entre los vecinos cocinaban todo. Todos juntos. mi mamá repartía la comida entre las vecinas. Al final como que nosotros no sentimos mucha pena ni susto porque, como le digo la gente era tan unida. Mi mamá criaba muchos pollitos y esos quedaron aturdidos, aplastados, entonces se mataron, se mataron todas esas aves. Se cocinaron, se repartieron entre toda la gente. Nada de esto, es mío esto es tuyo. Era una olla común, que le llamaban antes. Así que yo, como le digo, no tengo tantos recuerdos de sufrimiento, de que me faltó esto. Porque era gente de campo, mi papá mi mamá eran gente de campo, entonces sembraban, y todo se tuvo que ocupar antes de que se eche a perder.”

 

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