Orfilia Muñoz (Casa del Adulto Mayor, Consultorio gil de castro)

“El día del terremoto, fue como a las tres de la tarde, fue el primer movimiento, muy fuerte. Yo estaba con mi esposo, mis tres niños y la suerte que llegó mi suegra y ella me ayudo con la niña, y al rato, salió una neblina ploma y así como un polvo, y se vino más fuerte. Cayó la torre de la Iglesia de las Mercedes, y se corrió la estufa. Empezaron a haber incendios. Como llegó mi suegra, así que me ayudo con la niña, así que cada una andaba con una guagua. Y mi viejo tuvo que estar pagando la estufa porque empezó a salir la llama para arriba porque se corrió la estufa y hubo muchos incendios. Y después tuvimos que irnos para la altura del Hospital Regional a acampar, porque el agua se venía, el mar, el roi, todo, íbamos como una tropa de animales para la altura del hospital. Allí alojamos, pasamos hartas cosas triste que sería largo contarlo todo.”

“Alojamos tres días, los militares nos iban a dar comida, nos dieron una frazada para cada niño y el día miércoles tuve que volver a la pieza, porque se me enfermo un niño de sarampión y de bronconeumonía. Me atendieron en hospital de emergencia que había, que llegó de Estados Unidos. Llegué a mi pieza y ahí quedé. Yo no recibí ayuda porque estuve siempre con mis niños encerrada, tenía mucho miedo de salir porque yo me caí en el momento del terremoto y cayó la ventana y me alcancé a parar con una de mis guaguas que tenía en brazo, así que ahí tuve en mi casa.”

“Después pa’ Riñihue que fue una cosa distinta porque ahí se inundó el barrio bajo, y anduvimos mucho en el agua, hasta los hombros de agua. Llegamos con mi viejo en la casa, tuve que salir a buscar a los militares para que me vayan a buscar a Bueras, en bote salimos, y llegue a esta casa donde vivo, que todavía no estaba terminada, vivo como 57 años aquí ya, crie a mis hijos. Y ayuda poca, porque no salía, no salía para ninguna parte, ni para la cola, nada nada. Se pasó muy malos ratos”

 

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